May 31, 2009

Inicio de nada

Así me lo imagino: el piso mojado con lluvia de la noche anterior. Charcos en los adoquines de la plaza. La primera época de lluvias, que es la de lluvias ligeras y largas. Nubes bajas y espesas envolviendo como rebozos los campanarios de las iglesias. En la cima del empedrado, una señora sentada en su silla de bejuco vende panes de higo. Vapor de lluvia que se cuela por las ventanas de la casa. Humedad untada en las paredes y en los huesos. Aroma de café mal hecho, pero recién molido. Un canasto con mangos en el centro de la mesa.

Y el corazón como un mango amarillo, no muy verde, pero tampoco muy maduro. Un mango que espera. Latiendo dulce y agrio. Tocan a la puerta. ¿Qué va a pasar cuando abra?

4 comments:

malaquias said...

Sin entender cómo, siento que tu texto me concierne.
Hoy en plena ciudad de México vi volar entre los árboles otra mariposa Monarca, esta semana varias compartieron mi camino; andar a pie o en bici ayuda a captar esos detalles. Huele bien ese café, se antoja pisar los charcos, iniciar algo.

Violeta Vázquez-Rojas said...

Yo creo que el textito te concierne porque alguna de esas monarcas te sopló cómo termina. O inicia. Y dónde. Incluso creo que sabes esa historia mejor que yo. Es interesante de lo que se entera uno en una ciudad que se camina.

Violet Veela said...

Me gustan los mangos con salsa.

Violeta Vázquez-Rojas said...

ah. si te abro me vas a comer el corazón a mordidas con salsita? qué buena manera de empezar.