September 24, 2010

Últimas noticias viejas


Las cartas de los viejos amigos perdidos -algo así le estaba escribiendo a Enrique- son un género literario independiente: algo entre poesía, ficción y nota periodística caduca en un diario amarillento.
  
Me enrolé en el ejército. Dejé el tabaco. Me divorcié dos veces. Me volví empresario. Tengo un hijo. Volví al psiquiátrico. Manejo una grúa. Viví en Siberia. Nunca me casé.

(Yo siempre contesto con la misma frase, que nunca digo: "Todo sigue igual")

Son la lista de los recuerdos que nos faltaban y que no sabíamos que echábamos tanto de menos. Durante el tiempo que los guarda el olvido, los amigos abandonados se vuelven el personaje de una novela corta de lectura lenta, o de una película larga a cámara rápida. Su reencuentro es pura licencia poética, una consistencia ilógica, un acierto en un mal cálculo, una oración agramatical en el lenguaje secreto de Dios.

3 comments:

Xerófilo said...

Hola Violeta:
Me gustó la reflexión.
Con decirte que, siendo ateo, cuando llegaste al final casi me hiciste creíble a Dios.

Saludos

RRS

Pd. Sinceramente me da gusto que tu amistad haya salido bien de su operación. Espero que ya pasados 10 días esté plenamente recuperada.

Furtiva said...

Esos viejos amigos que son solamente los mismos años en otros zapatos, una prueba material de la soledad y a veces, muy pocas veces, posibilidad renovada del reflejo.

Violeta Vázquez-Rojas said...

Saludos, Xerófilo. Hace tiempo te habías también perdido, ¿o quizá sólo escondido?. Gusto reencontrarte acá. Gracias por los buenos deseos, la pajarito ya está bien recuperada y cantando.

Siempre ma ha dado curiosidad, Furtiva, qué piensan los que me reencuentran. Si me ven las arrugas que les veo, los ojos más tristes, la felicidad esa prometida que diez, veinte años después, pasó volando y se fue o -quisiera pensarlo así- a pesar de la espera todavía no se anima a llegar.