November 13, 2008

Que devuelvan las entradas


I
Me acuerdo que la primera (y última) vez que mis papás me llevaron al cine no me llevaron a ver los Aristógatos o Starwars, sino que, valiéndoles un carajo mi opinión, o más bien porque no tenían con quién dejarme, fuimos a ver el Doctor Zhivago.

Yo debí tener unos cinco años, y no he tenido desde entonces experiencia más aburrida, más desesperante, ni horas más áridas. Para tratar de sobrevivir la función me hacía bolita en el asiento, me dormía, despertaba, me volvía a dormir; pero la película seguía ahí, lenta e incomprensible. Tampoco entendía qué había hecho mal o porqué me castigaban de esa manera.

Recuerdo una escena: el doctor Zhivago ve a la distancia su mujer (después supe que se llamaba Lara), que se perdió al parecer en la guerra o no sé cómo en algún momento en que yo estaba durmiendo. La sigue, la llama, y ella no hace caso. Cuando le toca el hombro y la mujer voltea, no es Lara sino otra persona, una desconocida. Ese momento me conmovió muchísimo. Luego me volví a dormir y durante las siguientes -calculo que unas cincuenta- horas, la película continuó y continuó hasta la eternidad. En algún momento me convencí de que simplemente no terminaría nunca, al grado que no recuerdo si alguna vez salimos del cine o si todavía seguimos ahí.

Obviamente, en cuanto tuve uso de razón, edad suficiente para apreciar la trama y capacidad de tomar mis propias decisiones, decidí nunca volver a ver esa película, ni tolerar ninguna otra que dure más de dos horas. Además me rijo por un principio: si no me engancha en los primeros veinte minutos, me largo.


II
Hoy desperté convencida de que mañana se acaba el mundo, y si no se acaba, da igual. No es que sea especialmente un mal día, es simplemente que la vida parece una película larga, predecible y aburrida. Y sin música. Me duermo y despierto y me vuelvo a dormir y nada cambia: catástrofe continua. El diario lleno de las mismas noticias grises de siempre. Siguen ganando los malos. No hay final a la vista. Me quiero salir del cine.

Dicen que esta certeza sin resignación se llama desesperanza.

5 comments:

Elena said...

El mundo se va a acabar, el mundo se va a acabar, si un día me has de querer te tienes que apresurar!!!
...plagiando no sé qué canción...

Violeta Vázquez-Rojas said...

Yo se la oí a mono blanco. Y la recuerdo como el soundtrack de 2003, cuando empezó la guerra en Irak. La guerra no se ha acabado, y el mundo ya ha aguantado cinco años más...

ana said...

Ayer justamente iba en la bici con un viento de 1300000000000000 kilómetros por hora y todo a mi alrededor se caáa y pensaba o el mundo se va a acabar o ya horita me va a caer un pedazo de árbol en la cabeza y rájale! qué no pasa nada.
Sólo una gripa...

ana said...

Oyes estas pruebas que te pone el blog para poder publicar en tu bolg son mas bien tests de dislexia que nunca de los nuncas logro pasar a la primera ni aunque me fije bien qué letras son...
POr cierto, no viene al caso pero ayer vi una peli que la buena de Elena preciosa me trajo, se llama "Das lieben dier aderen". Te aseguro que cuando la veas no repetiras el trauma del tal ese doctor Zhivago

ana said...

No sé porque dije que no venia al caso pero si venia al caso.